Ni rastro del PP

Es una lástima que acabe así este cuento de princesas porque para este viaje no hacían falta esas facturas de Fitur. La nueva imputación de la presidenta del PP oriolano, Pepa Ferrando, en el caso de los pagos de casi 6 millones de euros en facturas con reparos a Fenoll, entre otros, han sido, en mi opinión, el gancho que le faltaba la concejal del popular para ponerle el ojo a la birulé y dejarla noqueada y besando la lona. Eso y que los que fueron sus técnicos en Turismo durante su mandato se hayan puesto de perfil ante la juez para confesar que las decisiones de sus departamentos las tomaba la concejala y que ellos solo hacían un trabajo rutinario; de hecho, hasta el empresario adjudicatario de los contratos ha dejado con el culo al aire a la presidenta del PP oriolano, según publica El País, al decirle a la magistrada que la lideresa se ocupaba personalmente de todos los asuntos de su competencia. Se trata sin duda de un durísimo golpe que la tiene, ahora sí, contra las cuerdas, y ella es consciente de sus consecuencias. Pepa sabe de lo que va esta película y tiene claro que se le ha vaciado el cargador y que no hay más pólvora; ahora solo puede mirar al cielo y pedir que quede una bala en la recámara, y sobre todo debe andar rogando por no tener que dedicar dicha ‘bala’ para el autoconsumo. Su crédito político hacia adentro del PP se ha terminado. Se acabó. Finito. Arrivederci. Bye bye o con la música a otra parte. Y si alguien no me cree que le pregunte a Isabel Bonig, la coordinadora del PP, ‘Isabel II’ para los populares.
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Intendente Pomares, un pasico p’alante y un pasico p’atrás

‘Aquí… por lo bajini’

La tarde del miércoles di cuenta en este espacio de la bronca entre el Interventor municipal, Fernando Urruticoechea, y el guardia de puertas del Ayuntamiento, porque el alto funcionario quería guardar su bicicleta dentro y el policía local le advirtió que estaba prohibido y que no podía. Pues bien, ayer no estaba la dichosa bici -eléctrica y plegable- por ninguna parte; ni detrás de la puerta, ni en el patio de luces, ni en el aparcamiento del Palacio del Marqués de Arneva. Nada, ni rastro de tan ecológico y cizañero artilugio.

A media mañana de ayer jueves andaba por el recibidor municipal el intendente de la Policía Local, que no fue a hablar, pese a la cercanía de la Fiesta, de nada relacionado con los moros y cristianos, dado que ese asunto ya está, creen ellos, anestesiado hasta después del verano. Fue a dar explicaciones -y a recibirlas- sobre la escena, propia de gánsteres, que su chico y Urruticoechea se administraron la mañana anterior a la hora del desayuno, porque el potaje que se montó en público y en los despachos luego fue descomunal. La reunión sirvió para que se ablandaran los enfados, y para que se le quitaran acentos a las palabras; y para que rebajaran el tono los afectados para que al alcalde, perdón, quería decir al edil de Seguridad, no le pitaran los oídos. Seguramente porque no es oro todo lo que reluce ni ecologista todo lo que sea de color verde, la nota de prensa enviada el día anterior se redactó en caliente, con los dientes apretados y escribiendo con una mano mientras con la otra se daban puñetazos en la mesa.

Pues bien, decía que ayer por la tarde la Policía Local emite otra nota de prensa, esta más escueta que la anterior, y más conciliadora, para contarnos que ‘donde dije digo, digo Diego’, y que el agente de la trifulca no ha tramitado denuncia alguna contra el interventor de la trifulca, ni viceversa. Y de paso se desmiente la Policía Local a sí misma. Ha optado Pomares por hacer un estriptis -en inglés streptease-, antes que arriesgarse a quedarse en cueros ante la Delegación del Gobierno o en un juzgado. Admiten en su escrito desde la Jefatura policial que hubo disparidad de opiniones y cruces de palabricas disonantes, pero poco más. Vamos que parece que cualquier mañana de estas nos vamos a encontrar al interventor y al policía abrazados a las puertas de la casa Consistorial para darse los buenos días, aunque eso solo sea posible cuando uno cobre la nómina sin reparos y el otro vuelva a aparcar la bici detrás de la puerta y orientada hacia fuera, por si hubiera que salir pitando en caso de revuelta.

Bueno, pues ya ha tomado Urruticoechea otro castillo, porque después de hacerse con el Pleno, con Contratación y Hacienda -incluida la nómina municipal, y secuestrar la capacidad crítica de la mitad de la corporación oriolana, ya ha se ha hecho también el inteventor con las riendas de la Policía Local. Y ahora me pregunto yo… ¿cuánto tardará en venir conduciendo él mismo el tren de Cercanías que le trae a Orihuela? ¿aprovechará el viaje para picarse su propio billete y poner reparos también a la nómina de Renfe en el trayecto? ¿Saben los de Adif que hacen la obra del AVE que las barbas del interventor les pasan por al lado dos veces todos los días? Pues que pongan las suyas a remojar.

Y como diría el cantante, ‘un pasico p’alante… y un pasico p’atrás… en la Policía Local (ponga el lector el tono de la canción verá como rima)