De corruptos y sinvergüenzas, pero yo no que Montoro tan sólo me reclama 300 euros

Pulsa para ver la 1ª Parte del debate

En el debate del programa ‘Un tiempo nuevo’, que conduce José Antonio Gisbert en el canal autonómico 12TV, el pasado viernes tuvimos tiempo para todo y, como ya es habitual no dejamos títere con cabeza. Es verdad que Óscar Manteca, David Lozano, José Luis Fernández y yo mismo traíamos el zurrón lleno tras una semana frenética entre los sucesos de Mario Conde, los Papeles de Panamá y hasta el pufo del expresidente del gobierno y actual presidente de honor del PP y látigo de Mariano Rajoy: José María Aznar. Os paso en dos partes para que nos se os haga pesado, aunque ya os digo que hubo tiempo hasta para echarse unas cuantas risas… Ay señor, si no fuera por esas dichosas risas que nunca pueden faltar en la vida.

Pulsa para ver la 2ª Parte

En todo caso, es verdad que mi amigo David Lozano y yo nos fajamos duramente en algunas cuestiones, como es habitual en nuestras intervenciones. En todo caso, ya sabéis que ofrecemos nuestras opiniones libres, sin cortapisas, ni pelos en la lengua.

No te cortes a la hora de ofrecer también en este foro tu opinión, la cual además de interesarme espero con gran atención. Son muchos los temas candentes que jalonan nuestra actualidad, pero verás como no hemos pasado por alto casi ninguno de los más interesantes.

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Porque ‘El Coletas’ lo vale

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Antonio Bartolomé, en el bautizo de mi hijo Javier, antes de la crisis.

Peligro. Hoy he tomado té en vez de café, lo que demuestra que el día iba a tener mala pinta. No sabía muy bien a qué atribuir este estado de ánimo tan ‘pluf’ que me ha afectado en una costumbre tan arraigada a mi motor de arranque. Ha sido el móvil, esa conciencia canalla y portátil, quien me ha sacado de dudas: Hace siete años como siete puñaladas traperas se desencadenó el suceso más triste que recuerdo. Ese día se me murió ‘El Coletas’ y no hay día que no me acuerde de Él, y de mis abuelos maternos. No sé qué extraño resorte es el que de manera recurrente, cada día, ocurre algo que me lleva a los territorios de las cuatro personas por las que más respeto he sentido en toda mi vida, porque el cuarto anda vivito y coleando haciendo cine por Asturias. Y pasa a diario como en ‘El día de la marmota’. Continuar leyendo