En Caliente. El plan de gratuidad de libros de texto de la Generalitat

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En el primer programa de la temporada del espacio ‘En Caliente’, en Canal Vega, abordamos la controversia que ha generado el plan del Consell de ofrecer los libros gratis a los alumnos. Defiendo la necesidad social de esta medida, pero discrepo de que no se aplique en función de los niveles de renta y sin que se haya pactado antes con el resto de admistraciones implicadas (diputaciones y ayuntamientos), que en ningún caso se han negado a aplicarla, sino que exigieron que se negociara tanto la implantación como la viabilidad. Los primeros ‘rebeldes’ fueron los populares de Alicante y Castellón, si bien la de Valencia, en manos del PSPV, se la han ‘envainaron’ y dieron la callada por respuesta dado que el Molt Honorable es de los suyos, pero el problema económico que se le ha generado es el mismo que en Alicante y Castellón.

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También ha generado controversia el hecho de que no sean los principales impulsores de la medida, la Generalitat y el president Ximo Puig, quienes sean los primeros en aportar el dinero, sino que ‘el marrón’ se lo ponen en bandeja al resto de instituciones a los que obligan a aportar los fondos para realizar el primer pago. Y se dan casos curiosos al menos en Elche y otros ayuntamientos que tienen dificultades para aplicarla

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Ponle a Fabra la cara roja

 

El cartel que el bipartito ha puesto en el solar cedido para el centro de salud del Rabaloche.

El cartel que el bipartito ha puesto en el solar cedido para el centro de salud del Rabaloche.

Recordarle al Consell que el solar para la construcción del centro de salud del Rabaloche se cedió en 2009 está bien, por dos razones. En primer lugar admite el recordatorio que el suelo fue entregado a la administración la pasada legislatura, ahora que estamos acabando esta; y segundo, el regalo se efectuó en el ecuador del gobierno de la popular Mónica Lorente. No ha servido de nada. Ahí sigue el terreno yermo, olvidado, muerto. Sembrado de hiebajos y seco, apenas salteado por unas catas arqueológicas que confirmaron su idoneidad para ponerle encima un ambulatorio que necesitan alrededor de 20.000 personas en Orihuela. Y así lleva más de una década. El cartel es además la constatación de que Orihuela acabará teniendo su muro de la vergüenza, porque el de las lamentaciones se ha caído de tanto llorarle encima. Continuar leyendo