Podemos e Iglesias se ponen morados, pero sin mojarse

Errejón y Pablo Iglesias

Íñigo Errejón junto a Pablo Iglesias en la presentación de su partido hace ahora justo dos años. /PODEMOS

El ultra republicano líder de Podemos, Pablo Iglesias, lleva la lección bien aprendida. En política, no tiene intención de mojarse ni los tobillos. Es como la abuela de mi mujer, que con más de 90 años sobre su lomo tiene a gala haber ido a la playa toda su vida y no haberse puesto jamás un bañador ni que le haya llegado el agua más arriba de las rodillas; pues algo parecido le pasa a Iglesias, y me explico: me temo que cuando cumpla 90 tacos, como la yaya de mi señora, podrá alardear de haber estado casi toda su vida en política sin que se le humedeciera nunca la coleta; no obstante, es evidente que siempre lleva la lengua chorreando de verbo y pompa, pero con poca chicha detrás.

Vaya por delante que me agradan los republicanos (siempre que no sean yanquis), pero reconozco que no puedo con los ultras, sea cual sea el lado al que se decanten. Empatizo con los de izquierdas, con los de derechas y con los de centro, pero los ultras, lo confieso, me dan rampa y me provocan gases, combinación esta que me preocupa por el riesgo de deflagración que anida en mí y que me tiene a veces en un sinvivir.

Decía que a Iglesias lo que le mola es seguir más seco que la mojama por eso solo participará de la fiesta del agua si puede darse un chapuzón en la piscina de Moncloa usando como trampolín los 69 diputados con los que quedó en tercer lugar en la prueba de sincronizada el 20 de diciembre. Pero tengo para mí que se empeña en intentar saltar desde lo alto del cajón haciéndole ‘un calvo’ a la democracia.

Definición gráfica -en clave de humor- de la relación que presuntamente mantienen Iglesias y Sánchez. /ES. BLASTINGNEWS.COM

Definición gráfica -en clave de humor- de la relación que presuntamente mantienen Iglesias y Sánchez. /ES. BLASTINGNEWS.COM

Desconozco si el socialista Pedro Sánchez le habrá tomado ya la medida, pero estoy seguro de que si lo llama por teléfono y le dice eso de ‘Coletas, dame tu apoyo y hacemos el referéndum en Cataluña’ el otro se va por la patilla y le da la réplica con otra petición imposible de cumplir, como pedirle una ley para que los niños de 8 años puedan pilotar cazas F-18 o que los afiliados al PP no tengan derecho a cobrar su pensión cuando se jubilen. Porque lo que no quiere es mojarse ni tener que gobernar. Así será imposible un acuerdo y la culpa será siempre de los que no tragan con sus ‘legítimas y democráticas’ peticiones para el pueblo. Admito que estoy viendo con tanto interés como retraso la serie danesa Borgen, pero deduzco que Iglesias la vio antes que yo, por lo que recomiendo que le pasen a Sánchez -y también a Rajoy- que vean los tres primeros capítulos de la primera temporada para tratar de entender por dónde van los tiros, porque son un calco del tablero español.

Podemos sólo se siente cómodo en las arenas movedizas de otros y en los terremotos de los demás. Pese a sus redondos logotipos, Iglesias sigue empeñado en la cuadratura del círculo porque lo que le interesa es que otro esté en el gobierno para mandar él desde la oposición con la inestimable ayuda de la tiranía de su minoría. Así, si finalmente no hay elecciones porque pacta la izquierda, tratará de sacar adelante sus iniciativas pero el desgaste será para otro, porque para eso lo tendrá cogido por el pescuezo. Exactamente igual ocurrirá si el gobierno se decanta finalmente hacia el centro derecha y presidido por Mariano Rajoy.

Insisto, Iglesias pedirá el infinito a quien se le ponga delante a sabiendas de que no va a recibirlo y poder culpar al que no se lo concede; luego, durante la legislatura, se dedicará a lo mismo que ha hecho hasta ahora, o sea menear la canasta con un discurso fácil de escuchar, de esos que calientan la oreja a aquellos que las tienen más heladas que un chuzo, y a poner el sistema ‘bocabajo’. De ese modo se pasará los próximos cuatro años disfrutando de su particular 69 en las Cortes, con la nómina caliente y dando sartenazos a cuatro manos y sin miedo porque los que palman votos, prestigio, decencia e inundan la democracia son todos los demás. Él y los suyos están secos como un raspajo.

Me acuerdo ahora de mi abuelo, que fue republicano y que ‘se mojó’ de camillero en Brunete, y compruebo con estupor que se debió llevar toda el agua él solito porque este Iglesias no está dispuesto ni a soportar salpicaduras. Si no gobiernas te ahorras el riesgo de que te salga un corrupto, pero el día 30 cobras casi lo mismo trabajando lo justo o menos… Mira como Errejón en la Universidad de Málaga, que recibía el jornal sin llegar a asomar la patita por el departamento.

Acabáramos, sin mojarse, sin responsabilidad y cobrando en diferido.

¿Podemos? pues claro que Podemos.

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