Mancebo y López-Bas… y lo bien que nos lo ‘pasemos’

Juan Ignacio López-Bas y Pedro Mancebo en la sede de CLR hace solo unas semanas. / FOTO J. Fernández

Juan Ignacio López-Bas y Pedro Mancebo en la sede de CLR hace solo unas semanas. / FOTO J. Fernández

Pues qué quiere que le diga… A mí ver a Juan Ignacio López-Bas y a Pedro Mancebo en el hotel Tudemir besándose con Mónica Lorente y Pepa Ferrando no me parece mal. Y me da igual que sea para felicitarse las navidades que para tomarse la cicuta juntos o una moción de censura revueltos, pero eso sí tapándose unos más que otros la nariz de la peste a cadáver político que había en el salón.

Bueno, no. Un momento…

Quiero decir que al menos no me parecería mal ese besuqueo si antes no hubiera oído de la boca de los primeros los disparates que han dicho de las segundas. Y ya conoce mi frase más recurrente en los últimos tiempos:

“Solo lo han dicho delante de dos, de los vivos
y de los muertos”

Todos los besos son estupendos, pero admito que estos son un poco obscenos, casi pornográficos… en ambas direcciones.

Que nadie olvide que los ediles de CLR son parte importante de la acusación en el ‘caso Brugal’ por el que está imputada Mónica Lorente, lo que le podría costar la carrera política, así como otro buen puñado de eternas promesas del PP local, provincial y regional, que serán futuribles hasta el momento que seguramente formen parte del pasado, sin haber llegado a protagonizar otra cosa que agónicos y decepcionantes presentes. Es más, antes de llegar a aquel indescriptible ‘quítame allá estas pajas’ visto en el hotelito con el recientemente defenestrado Serafín Castellano, Mancebo y su partido venían de pasarse media legislatura anterior, una campaña entera y medio mandato actual, jurando hasta en arameo contra Lorente y todo lo que estuviera en 300 kilómetros a la redonda de ella. Y por educación y para no tener que lavarme después la boca con lejía no reeditaré aquí ninguna de las palabras utilizadas ni tampoco calificaré ahora su grosor, pero ya le garantizo yo que aquellos palabros no se los saltaba un galgo.

Pero hoy quiero hablar de lo bien que Mancebo y López-Blas se aprendieron la lección de su profesor de hara-kiri, al que tanto recurren ellos para echarse unas risas, porque aunque les pudiera parecer otra cosa son unos cachondos. Han planificado de película su suicidio político, el cual nos hemos tomado casi todos muy en serio pese a que ellos parece que se parten la caja de risa entre abriendo y cerrando la espita del gas. Han ejecutado tan bien la suerte que si su jarabe se lo hubieran aplicado a otro habrían cometido el crimen perfecto. Sin embargo, no hay caso que investigar, ni mayordomo al que tirarle los trastos a la cabeza, ni amante de la que sospechar, digo yo.

No sé cómo lo verán ellos, pero tengo para mí que iniciar una legislatura rodeado de amigos de todas la vida, algunos de ellos además hasta concejales; haber recogido corrientes de admiración y respeto de muchos ciudadanos por el trabajo realizado, ya sean colectivos sociales, empresariales, incluso de algunos intelectuales, no merecía ese estilo bajuno ni una gestión de esos valores que les ha llevado a ser una parte casi marginal de la política oriolana. Y el hazmerreír de todo cristo en la franja entre Gibraltar y Barakaldo, del que tan simpático recuerdo guardamos todos, menos el popular David Costa, que aún se esconde al escuchar el nombre de esta ciudad bizkaina, una anécdota que me hace recordar a mi abuela Mariquita cuando me contaba que estando preñada le cogió manía al pregonero, y se tenía que esconder bajo las almohadas de la cama cuando gritaba por las calles la llegada del pescado a la plaza de abastos. Igualito Costa que mi abuela, vaya.

Los centristas primero acusaron a Verdes y Socialistas de faltarles el respeto, pero tragaron y pactaron para ser tripartito del que les echaron luego. Antes se habían unido a Houliston y fueron en coalición a las elecciones, pero acabaron echándole del grupo a los seis meses; llegaron al poder también con el concurso de sus amigos y compañeros Pablo Vidal y Asunción Mayoral, y ahora medran los cuatro a ver quién hunde a quien. Tras el despecho del alcalde trataron de caer de nuevo en brazos de la princesa, representante del único islote ‘eduardiano’ vivo del gaseado imperio zaplanista, pero ella prefirió entonces la flema británica de Houliston y a la experta padelera, aunque por esa época aún analfabeta política, Mayoral. Sabía Mónica que se llebaba tres al precio de dos y de paso engullía a su verdugo en la costa, mientras acumulaba enemigos de CLR a mansalva. Pero no cuajó porque a Lorente, cuyo partido en Alicante la odia y quiere acabar con ella desde que rindió Orihuela hace tres años, hasta el punto de que hacerle la cama mandando al edil Rodríguez Barberá a coger ‘gambusinos’ en vez de a firmar la censura a la notaría.

Se aclaró luego que no valía la rúbrica de los no adscritos, pero Mancebo y López-Bas comprobaron que el equipo femenino de dobles del PP no les quería ni para los entrenamientos. Lógico. Y a partir de ese instante quisieron los liberales dárselas de pan y naranja con las liberadas, toda vez que se ve que desde el punto de vista político tanto ellos como ellas deberían pensar seriamente en buscar pareja ya que están en grave riesgo de quedarse todos compuestos y sin partido. Al menos momentáneamente.

Lo mismo otro día hablamos de la evolución que en estos tres años han tenido tanto Houliston como Mayoral primero con los suyos de Claro y del CLR, respectivamente y también con socialistas y ecologistas, porque han preferido quedarse tuertos con el bipartito para dejar ciegos a sus excompañeros.

Las contradicciones son tantas y de tal calibre que servirían para muchos concejales de otros partidos y en multitud de ocasiones hasta para el `propio alcalde. ¿Que no me cree? Cambie unos nombres por otros en esta crónica y verá cuántas sorpresas se lleva. Y añadiré en este punto lo mismo que ya dije hace unos días en mi cuenta de Twitter cuando comenté que “muchos políticos y periodístas tal vez no aguantaríamos ni 15 días de nuestra propia hemeroteca”. Poca trascendencia tiene ahora, aunque para Mancebo y López-Bas es importante, si para el próximo pleno vuelven a ser o no grupo municipal… porque como decíamos de niños, y esto no lo dice la campaña de Coca-Cola sobre las reglas del fútbol callejero: “Han ganado la copa de los meaos y los que han perdido…”

Pedro, Juan, hay que ver lo bien que nos lo ‘pasemos’ mientras duró, porque siempre resonarán las risas.

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